Hay dos formas probadas de salir de deudas. Una gana con matemáticas; la otra, con psicología. La mejor es, casi siempre, la que de verdad vas a terminar.
El punto de partida
Lista todas tus deudas: cuánto debes, el pago mínimo y la tasa de interés de cada una. La estrategia es la misma en ambos métodos: sigues pagando el mínimo de todas y atacas una sola con cada peso extra que puedas. La pregunta es cuál primero.
Método bola de nieve
Atacas la deuda más pequeña primero, sin importar el interés. Cuando la liquidas, esa cuota se suma a la siguiente deuda, y así la "bola" crece y avanza más rápido.
Por qué funciona: ganas pronto. Cada deuda eliminada es una victoria que te mantiene motivado. Es psicología pura, y por eso mucha gente sí la termina.
Método avalancha
Atacas la deuda con la tasa de interés más alta primero. Matemáticamente es lo óptimo: pagas menos intereses en total y sales antes.
Por qué cuesta: si tu deuda más cara también es la más grande, puedes pasar meses sin ver una sola victoria y abandonar a mitad de camino.
¿Cuál elijo?
La avalancha gana en la hoja de cálculo. La bola de nieve gana en la vida real, porque la terminas.
Si la diferencia de intereses entre tus deudas es pequeña, ve por la bola de nieve y disfruta las victorias rápidas. Si tienes una deuda con una tasa monstruosa —una tarjeta al 70-90%—, la avalancha te ahorrará dinero real: empieza por ahí.
Registra tus deudas en Finzcore y míralas bajar mes a mes. Ver el progreso es la mitad de la batalla para no rendirte.